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  • Gustavo Plaza

FLORIANÓPOLIS: consejos y datos útiles ℹ️

Actualizado: 30 de nov de 2019

Todavía lo recuerdo: “No quedó nadie” titularon los diarios por aquel entonces, graficando el éxodo vacacional con fotos de las aduanas colapsadas en los principales pasos fronterizos. Más de 2.5 millones de argentinos invadieron Brasil en una oleada que se considera histórica. Un coctel que resultó de la devaluación simultánea del peso y del real en el año 2016. Cada verano la oferta turística del sur brasileño le guarda un lugar muy especial al mercado argentino, el que representa el porcentaje más alto del turismo receptivo de Santa Catarina y el que con años mejores que otros nunca dejó de serle fiel. Ningún otro destino, ni siquiera la más cercana Punta del Este, pudo gozar del privilegio de generar pasiones semejantes. Es que ningún otro prometió un Brasil tan al alcance de las manos (y de los bolsillos) como Florianópolis.


En el siguiente post, algunas impresiones sobre este destino que te pueden servir si estás pensando en visitarlo.


Ubicación

Las cosas por su nombre… ¿o no?


No hay mucha ciencia. Si no viajás haciendo camino al andar y preferís comprar un ticket de avión, un boleto de micro o teletransportarte en la máquina del tiempo simplemente tenés que pronunciar la palabra mágica: “Florianópolis”. Todos sabrán adonde querés ir y nadie te hará ahondar en los detalles. Te subis a tu medio de transporte selecto y te despertás cuando el mar te empiece a chorrear por la cara. Pero lo cierto es que, una vez allá, decir “Florianópolis” es como decir nada o todo a la vez. Por eso, vamos por parte:


Antes que nada Florianópolis es el nombre que se le da a la ciudad que opera como Capital del Estado de Santa Catarina. Casi el 10% de la ciudad se encuentra sobre la plataforma continental y el 90% restante sobre la Isla que está justo en frente. Definitivamente no se trata de una península, aunque los tres puentes que unen la Isla con el Continente dan qué pensar. Si nos referimos a la ciudad propiamente dicha, a menos que obviemos ese 10% continental, tampoco podríamos decir que es una isla.


Que hay una isla, hay una isla, y se llama Santa Catarina, igual que el Estado al que pertenece, y he aquí el eje del embrollo porque la homononimia no es la mejor aliada de los viajeros. Es por eso que por lo menos para los turistas extranjeros y los de algunos estados alejados del propio Brasil, Florianópolis deja de ser solo la ciudad para ser la Isla entera. No es mucho más preciso pero hay connivencia, sobre todo, entre los operadores turísticos. Tené en cuenta que si decidís viajar con una agencia de viajes lo más seguro es que te vendan un paquete con alojamiento en el interior de la Isla. Si querés hacer base en la ciudad tendrás que aclararlo.


La capital tiene una gran infraestructura turística pero no es el lugar más popular entre los que buscan sol y arena, simplemente porque no tiene playas (lo que no quiere decir que no tenga una hermosa costanera) y porque para llegar a la playa más cercana en trasporte público podés tardar hasta una hora o más. Si pretendés despertarte escuchando el susurro de las olas tendrás que hacer base en alguno de los doce distritos que conforman el interior insular, la mayoría dispuestos hacia el norte y a lo largo del margen costero opuesto al de la ciudad.

Algunos de estos distritos son lo suficientemente poblados y organizados como para adquirir la categoría de ciudades, pero son considerados parte unívoca del aglomerado central. Los pobladores locales conciben a la Isla como un gran municipio, a la ciudad como el casco céntrico y al resto de los distritos emplazados en su interior como barrios. Bastante distantes unos de otros, los límites entre ellos son sierras, lagunas interiores, ríos de desembocadura y dunas que parecen traídas del mismísimo Sahara. Eso sí, esta (para mí) interpretación de la Isla como una (salvando las diferencias) tabula puentingeriana, puede que sea la manera más simple de leer a Florianópolis que, para el local, si se trata de la ciudad capital será el “centro” y si se trata de la Isla en general simplemente será “Floripa”.


Expectativa vs. realidad

En mi primer viaje al país vecino –en el que la idea de visitar Florianópolis apareció de casualidad– en el trayecto por la ruta panamericana 101 desde Torres (RGS) tuve que procurar desmitificarla. Y es que, por alguna razón, cuando mi mente pensaba en Florianópolis pensaba también en una isla de ese Brasil que aparece en las revistas.


Lejos de la tranquilidad que uno pudiera intuir del combo ISLA + BRASIL, a medida que la RB 101 se va acercando a la capital de Santa Catarina afloran ciudades bien pegaditas unas con otras que conforman una conurbanización de más de un millón de habitantes. Y con ellas aparecen las autopistas, cientos de centros comerciales, casinos y supermercados, edificios de todos los diseños, tamaños y colores y pancartas publicitarias que parecen atropellarte las corneas una y otra vez. Cuando en la Florianópolis continental, a punto de abordar el Puente Ivo Campos que la une con la parte isleña, el ensimismamiento edilicio no deja de ramificarse al otro lado del mar. Si es de noche la ciudad aumenta de tamaño, el rimbombante ajetreo de cavaquinhos muta en un desapacible tronar de agolpadísimas autopistas y el mar aparece tan angosto y desolado que acaso solo sirva para multiplicar la ciudad en su reflejo. Este Brasil no se parece a “ese” Brasil.


No hay dudas que es un país enteramente verde, que le gusta cosechar bananas y llenar todo de palmeras. Se encuentra, casi en su totalidad, entre el trópico de Capricornio y el Ecuador y da la sensación de que no habría forma de que no lo fuera.

Que en las tiendas se venden ojotas y trajes de baño más que cualquier otra prenda y que hay casi ocho mil kilómetros de costas en donde poder estrenarlos con soltura.

A todo esto hay que sumarle su cultura sincrética hecha de indígenas, criollos, europeos y afrodescendientes que lo vuelve un coctel irresistible.

Estas condiciones, con especial énfasis en lo geográfico, facilitan que la imagen que tiene el mundo de esta nación sea casi monolítica: “Brasil es un paraíso”. Basta pronunciar su nombre para sentir la saudade aún sin conocerlo. Sin embargo, ¿es todo así? Si Brasil no ocupara la mitad del continente, es muy probable.


La verdad es que solo concentrándonos en su litoral, podríamos decir que la parte de Brasil que inspira el ideal paradisíaco de playas y cocoteros, islas casi deshabitadas y alegría de auténtico carnaval está en el norte. De aquí los pueblecillos de muelles atracados de canoas y tejaditos bordó, las primeras ciudades coloniales de América del Sur conservadas casi intactas, las playas transparentes que saben solo de veranos, las pieles oscuras de melenas crespas, y el particular sonido del frevo pernambucano (sobreviviendo, hay que decirlo, entre algunas de las ciudades más grandes, desiguales e inseguras del país) Es que lo que menos falta acá es gente. Ocupa el sexto puesto entre los países más poblados del mundo y el 80% de su población habita en la costa, por lo que para avanzar hasta aquellas pecas edénicas es muy difícil no tener que pasar primero por el infierno citadino.


Salvo por la concentración demográfica en la costa, que como se dijo, es un común denominador en todo el país, el sur es otro cantar. Aunque las palmeras introducidas se afianzan bien a su intención de no liberarse de la brasileidad, los ríos que nacen de las entrañas de la selva paranaense, prima-hermana de la Amazonia, confluyen en la Cuenca del Plata. Este es el Brasil del portuñol, chamamesero, cuna de mayorías eurodescendientes. El mejor Brasil de Brasil en materia de alfabetismo, distribución de la riqueza y desarrollo humano. Donde los inviernos llegan a sentirse y las frutas son menos exóticas y baratas de lo que uno quisiera. Con tantos más Spinettas y Drexlers que Caetanos y Tom Jobins que es casi como estar en Gesell un febrero cualquiera (aunque siempre aparece un copado que puntea Insensatez y todos alucinamos Bahía) Este es un Brasil rioplatense diría cualquiera que se aparezca de repente en un bar de Canasvieiras durante un partido de boca, pero con una dosis lo suficientemente brazuca como para que muy pocos eviten seguir volviendo.


Transporte

¿Cómo llegar?

AIRE

El Aeropuerto Internacional Hercilio Luz se encuentra a 15 km de Florianópolis Centro y recibe vuelos procedentes de muchas ciudades de Latinoamérica, de Brasil y de Argentina principalmente. Desde allí podés tomarte un taxi hasta la ciudad o hacia el lugar en el que hayas elegido hacer base (a un costo bastante elevado) o utilizar el transporte público que cubre el trayecto hasta la ciudad en frecuencias directas o semidirectas a un precio accesible y en un tiempo promedio de 20 minutos. También contás con la opción de colectivos ejecutivos (“amarelinhos” por amarillos) que te llevan al centro de la ciudad duplicando el precio del ómnibus convencional, pero siempre más cómodo y manteniéndose a un precio más conveniente que el de un taxi. Si tu prioridad es viajar más cómodo todavía, sobre todo si llevás muchas valijas, podés contratar los servicios de transfer que ofrecen algunas agencias de viajes receptivas y que incluso podés contratar antes a través de agencias de tu ciudad o mediante las clásicas plataformas digitales de reservas.


TIERRA

La terminal rodoviaria central -llamada Rita­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­­ María- se encuentra en el micro-centro, a un par de calles del centro histórico y a un par de pasos de la costanera. Está conectada a las empresas de micros de las principales ciudades de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay y casi siempre está abarrotada de gente. A esta circunstancia puede aplicársele un refrán que posiblemente haya nacido en Florianópolis: A mar revuelto, ganancia de pescadores. Y es que entre las corridas, la emoción de los que llegan, la tristeza de los que se van, la desesperación de los que pierden el bus o de los que no encuentran pasajes de regreso en el corto plazo, se suman los “agentes de viajes personalizados” que además de ofrecerte transporte (que por lo general es un taxi de los que podés contratar de manera particular), te eligen “el mejor lugar de la Isla” para hacer base y te encuentran alojamiento (que siempre es el de algún amigo con el que tienen convenio) en un abrir y cerrar de ojos. Si bien la mayoría están autorizados por el Ente de turismo de Florianópolis, hay muchos que no, lo que hará necesario que pidas ver su carné de habilitación. El trato es a veces demasiado insistente y genera tanta desconfianza que terminás por rechazarlos. Pero si estás con la guardia baja, no conocés la ciudad, no sabés dónde alojarte y estás lo suficientemente cansado como para hacer todo por tu cuenta, puede que verlos aparecer sea lo mejor que te pase en la vida. Tené en cuenta que por sobre el precio del transporte y del alojamiento tendrás que dejarle una comisión, así que convení el costo total de antemano y aprovecha su insistencia para mejorarlo.


¿Cómo moverse en la Isla?

A pocos metros de Rita María se encuentran las terminales de transporte interurbano. Y hablo en plural porque, aunque parezca una, son cinco en total, cada una identificada con una de las primeras letras del abecedario. Estas son la que conforman la TICEN (Terminal de Integración Centro) madre del sistema de transporte que distribuye las frecuencias hacia los principales distritos y desde allí a casi todos los puntos cardinales de la Isla. Para saber a cuál debés ingresar, hay carteles indicadores que te describen los lugares que recorren los colectivos que operan en cada una de ellas y sus posibles combinaciones. Una vez que pagues el boleto y estés adentro, en cada una de las plataformas de embarque te vas a topar con carteles todavía más precisos que incluyen hasta los horarios de salida y de llegada (que son estrictamente puntuales) y los tipos de línea de que se trate.

El sistema de transporte interurbano terrestre de Florianópolis es uno de los más aceitados, a pesar de que es una de las urbes más pequeñas, del país. Consta de otras cinco grandes terminales denominadas “de integración” que te permiten viajar de un extremo al otro (mientras no salgas de ellas hasta hacer el trasbordo) pagando un solo boleto.


Las más importantes:

Si viajás al Norte: TICAN (Canasvieiras) hacia donde se dirige el grueso del tráfico de Florianópolis. En esta terminal podés hacer trasbordo para visitar –además de Canasvieiras– Praia Brava, Ingleses y Santinho. Los distritos más populares y de mayor conectividad entre sí.


Si viajás a la costa este: TILAG (Lagoa da Conceiçao). El hecho de que esta localidad mediterránea sea considerada el corazón bohemio de Florianópolis por su gran número de bares y centros culturales, la hacen una línea también muy frecuentada. En esta terminal podés hacer trasbordo para visitar Barra da Lagoa, Mole y Joaquina (las playas surfers)


Si viajás al sur: TIRIO (Río Tavares). Las playas del sur son las menos frecuentadas, pero tal vez las más idílicas de Floripa. A través de esta terminal podés visitar el boom eco-turístico de los últimos años: La Isla de Campeche. O animarte a descubrir Armaçao y Pantano do Sul. Lo cierto es que el sur es el de menos conectividad y quizás por eso el que más se presta a la aventura. Para llegar a algunos lugares como Naufragados (al sur del sur) necesitás emprender caminatas (trilhas) entre la selva atlántica primitiva.


Las no menos importantes:

Entre TICEN (centro) y TICAN (norte) existen otras dos terminales de integración.

En TISAN (Santo Antonio de Lisboa) podés desviarte para conocer las playas del noroeste, las más tranquilas y estacionadas aguas de toda la Isla. Daniela y Sambaquí son las preferidas, Santo Antonio el rincón de arquitectura colonial azoriana más característico y Jureré el distrito más exclusivo de Florianópolis.

✔TITRI (Trinidade), por su parte, te permite hacer trasbordo para ir del norte a la costa este y de la costa este al sur sin pasar por el Centro.


Otro detalle que es importante y al que deberías poner atención antes de subirte a un bus es que no todas las frecuencias son iguales. Hay cinco tipo de líneas: las que circulan por el interior de los “barrios” llamadas “alimentadoras”; las que paran en cualquier punto del camino (paradoras); las “semi-directas” que operan entre las terminales interiores y la terminal central parando en todas las TI que se encuentren en el camino; las directas que salen de una TI hasta la terminal central sin ninguna parada y la Interpraias que es una paradora que conecta Jurere-Canasvieiras-Praia Brava-Ingleses-Santinho sin pasar por ninguna TI.


En 2018 un boleto costaba aprox. R 3.50 para los ómnibus convencionales. Si decidís manejarte con tarjeta magnética podés ahorrar hasta un 20%


Si querés saber más en detalle cómo podés moverte en transporte público por la Isla, instalá esta app en tu teléfono

¿Querés saber cuánto te puede costar un taxi? Hacé Click Aquí

¿Hay UBER? Sí!

¿Es fácil hacer dedo? Ajam (si tenés puesta una remera argentina aumentan las probabilidades de que te levante un compatriota –afuera la empatía entre coterráneos aumenta a nivel Dios- pero tené en cuenta que la mayoría va hacia el norte)


Mejor época del año para visitar Florianópolis


Florianópolis es la menos fría de las cuatro ciudades más frías de Brasil. Es decir, que los inviernos, aunque muy cortos, se sienten. Y en algunos casos las sierras más altas pueden teñirse de blanco. La temporada alta es en el verano cuando las temperaturas pueden alcanzar los 40 grados como si nada. Con niveles de humedad similares durante todo el año, no hay estación seca y a veces llueve por semanas que parecen décadas. Las estaciones de transición son las más aptas para el eco-turismo, sobre todo si sos amante de las trilhas pero, a menos que te guste la pesca artesanal que está permitida entre los meses de mayo y agosto y en la que podés participar como un isleño más, las playas pueden no ser una opción.


En síntesis: inviernos en mayor contacto con la cultura local pero sin playas o veranos con playas pero repletas de turistas. La lluvia es algo conlo que, como en cualquier país tropical, vas a lidiar en toda época del año.


*Al verano se le puede agregar dos meses completos: diciembre y marzo (son considerados meses de temporada media aunque los días alcanzan temperaturas de playa, precios mucho más bajos y mucha menos gente)


Dónde y cómo alojarse


A pesar de que en Florianópolis, por supuesto, no faltan hoteles, posadas y campings para hacer noche, lo que a mí me resultó mucho más cómodo y económico fue alquilar un departamento. La “aluga-cultura” es un clásico del sur brasileño y la posibilidad de negociar el precio por noche, sobre todo si vas con amigos, pueden generarte un ahorro sustancial en alojamiento. Con decirte que por poco menos de cinco dólares extra por persona de lo que pagarías por una noche de camping te podés alquilar un depto. en el centro de Ingleses, a menos de diez cuadras de la playa y con todas las comodidades.


En los principales centros balnearios de la Isla hay inmobiliarias que alquilan casas y departamentos a buenos precios, pero no tanto como los que podés conseguir de manera particular. En la mayoría de las esquinas vas a ver gente levantando carteles “Aluga-se” (se alquila) y son perfectos para regatear el precio y estirar la estadía. También los vas a ver colgados en las verjas o en postes de luz.


En el norte es más fácil conseguir buenos departamentos a buenos precios aún en verano y es porque la oferta es bastante amplia: hoteles de todas las categorías, posadas y residencias. En la costa este, las posadas son pocas y caras y la mayoría de las que cuentan con disponibilidad están lejos de la playa. En Barra Da Lagoa, siempre basándonos en nuestra experiencia, el alojamiento nos pareció caro en comparación a otros puntos de la Isla, por lo que la mejor opción fue el camping Fortaleza da Barra con baños y cocina compartida, y algunos dormis privados. Esto más tiene que ver con que es un pueblito de pescadores y su infraestructura turística no es muy grande. En verano la ocupación se completa rápidamente y lo poco que queda se vende al triple. Cuanto más al sur, la infraestructura turística es menor, pero los precios más módicos.


Acordáte que gracias al sistema de transporte público podés recorrer la Isla pagando muy poco. La mejor opción es hacer base en algún punto medio del norte (en mi caso Ingleses) para recorrer todo el norte y un punto medio del este (en mi caso Barra da Lagoa) para recorrer todo el este. En el sur la mejor opción es Campeche, pero las distancias entre los distintos pueblitos son grandes, las líneas de colectivos no llegan a algunos sitios y para visitar ciertas playas hay que aventurarse al acampe.


Playas


Se dice que en 1960 el folklorista Franklin Cascaes documentó 42 playas en la Isla de Santa Catarina. Este número resultó tan grandilocuente que prontamente se convirtió en eslogan, pero con los años se supo que eran muchas más. Actualmente Florianópolis cuenta con cerca de 100 playas documentadas incluyendo las de islas menores que orbitan la Isla mayor.

Algunas tan desconocidas e inaccesibles no fueron incluidas en el mapeo, por lo que el número exacto sigue siendo incierto. Sin embargo, a continuación, algunas de las playas que no podés dejar de visitar.


Norte:

Canasvieiras

Esta es una de las playas más populares, principalmente por ser la que cuenta con mayor infraestructura turística. La franja costera es muy angosta, las aguas son claras, cálidas y calmas. Desde aquí parten excursiones a las islas del Francés, Ratones, Anhatomirim y Campeche. Están llenas de barcos piratas y yates.


Santinho

Esta es una playa que se abre al mar abierto por lo que tiene mucho oleaje y es la más fría que haya visitado. Los bancos de arena hacia dentro de la playa sirven como barreras que hacen estallar las olas a mitad del mar y generan un espectáculo increíble. Es ideal para deportes náuticos.


Ingleses

Increíblemente esta playa se encuentra a la vuelta de Santinho y sus características son rotundamente diferentes. Por mí consagrada como la mejor playa de la Isla, tiene un buen oleaje pero no es brava, es cálida pero refrescante, tiene una faja costera amplísima y a pesar de que hay mucha gente, nunca está abarrotada. Es limpia, está iluminada y es linda incluso para visitarla de noche.


Este:

Barra da Lagoa

Esta playa es la continuación de Moçambique, la playa más extensa y desierta de toda la Isla. En Barra da Lagoa, pese a que faja costera sobra, se abarrota. Tiene un lindo oleaje y sus aguas son templadas.


Prainha da Lagoa

Esta playa de diminutas dimensiones se encuentra al otro lado del Río da Barra, es un pequeño paraíso escondido que eligen los artesanos y artistas para disfrutar del mar. Está enmarcada por un paisaje muy bonito que le da un espectro muy natural.


Mole y Joaquina

De especial interés de los surfers, estas playas presentan alto oleaje, son frías y están además muy cerca de enormes dunas donde se puede hacer sandboard. Mole, con menor infraestructura que Joaquina cuenta con un beach club sobre la playa y tiendas de refrescos y sándwiches (carísimos)


Galheta

Es la playa con el paisaje más lindo que visité. No tiene ningún tipo de intervención humana y solo se puede llegar a ella a pie desde Barra da Lagoa o desde Mole. Sus aguas son frías y la presencia de viento continuo la hace muy poco propicia para el baño. Con un oleaje no muy violento al ser una ensenada, es visitada por surfers principiantes, nudistas y público en general que busca desconexión y tranquilidad. Merece la pena visitarla en Trilha desde Barra da Lagoa.


Muy cerca está la Isla do Xavier, cuna de buceadores.


Noroeste:

Jureré

Se trata de una playa muy frecuentada por familias dado a que las aguas son cálidas y calmas. Esto se repite en la mayoría de las playas del noroeste como Daniela y Sambaquí. Está llena de resorts y restaurantes de alto nivel y beaches clubes con mucha presencia de público joven hacia lo que ya se considera Jureré Internacional.


Sur:

Campeche

La playa de Campeche tiene la particularidad de que cada cincuenta metros la arena cambia de color, textura y composición. Esto debido a los corrientes cruzadas que generan remolinos submarinos. Las aguas son frías, pero no de difícil aclimatación. Tiene mucho oleaje y son algo profundas. Hay que prestar especial atención a las corrientes cruzadas dado a que pueden alejarte de la costa en cuestión de segundos. Es muy visitada, pero no llega a abarrotarse. Muy cerca de Campeche está el aeropuerto internacional por lo que es muy común ver pasar aviones a cada rato.


Isla de Campeche

Al frente de la playa de Campeche, la isla homónima fue declarada en el año 2000 como Patrimonio Arqueológico y Paisajístico Nacional dado el descubrimiento de petroglifos y pinturas rupestres con miles de años de antigüedad. A su vez, es considerada la playa más “caribeña” del sur de Brasil. Sus arenas de talco, su selva atlántica primitiva –hogar de monos capuchinos- en perfecto estado de conservación y sus aguas calmas y turquesas como las del Caribe, ideales para practicar snorkel y buceo, la convierten en la playa consentida de Floripa. Puede ser visitada contratando excursiones acuáticas desde el Centro, Canasvieiras, Barra da Lagoa y Armaçao o cruzar en gomón por 80 reales. Cuenta con una capacidad de carga controlada de 800 personas por día y tiene un restaurante.


Naufragados

Se trata de la playa más al sur del sur de Floripa a la que solo se puede llegar a pie. La trilha comienza en Caieira do sul, la última comunidad del suroeste de Santa Catarina. Hasta este punto se puede llegar en bus. Luego se deben atravesar unos 3 km aprox. (nivel de dificultad medio) por la selva atlántica hasta la playa de naufragados prácticamente desierta donde los pocos pobladores ofrecen sus casas como restaurantes de frutos de mar obtenidos de manera artesanal. La playa es fría, tiene buen oleaje y el paisaje es idílico. Se puede acampar en la playa siempre que la marea esté baja.


Gastronomía


Definitivamente la gastronomía no es algo de lo que pueda autodenominarme aficionado, pero lo que concluimos con el grupo de viaje es que fuera de los frutos de mar (comida a la que no acostumbramos en el norte argentino) y la feijoada (especie de locro con porotos negros) que es uno de mis platos tradicionales favoritos, la gastronomía no es el fuerte de Santa Catarina. Es decir, no hay platos que te vuelen el coco. Sí existe muchísima variedad de restaurantes, dientes libres en donde se puede comer muy bien por muy poco y padarias (panaderías) que ofrecen servicio de comidas buffet al estilo “servi-compras” de algunas estaciones de servicio en Argentina. Las comidas rápidas y/o callejeras están hechas con carne de cebú y bacon y no saben tan ricas: las salchichas y hamburguesas particularmente pueden resultar muy relajantes. También es importante prestar atención a la descripción de las cartas y de no contar con ella consultar de qué está compuesto el plato que vayas a pedir. En un restaurante de Ingleses pedimos una picada que resultó ser un entrevero de corazones, higados y riñones de pollo con verduritas salteadas y papas rústicas.


Las heladerías sí pueden resultar una experiencia interesante, la mayoría de ellas son artesanales, son buffet y se pagan por peso. Los sabores varían desde los más tradicionales a otros a base de frutas que no habíamos probado antes y tenés la opción de agregar salsas de todo tipo, frutas disecadas, cereales, frutos secos, rocklers, chips de chocolate, etc, etc.


Los brasileños son exageradamente dulceros, todos los productos a base de harina que te puedas imaginar para acompañar el mate vienen con altas dosis de crema, chocolate y hasta bombones rellenos de otras cosas rellenas. Las gaseosas clásicas son el doble de dulces y gasificadas que en nuestro país (les encanta la fanta de uva y la guaraná)


En la playa es moneda corriente el queijo coalho (quesitos a base de leche de vaca rectangulares con palitos adheridos) que vienen con orégano y se asan a las brasas en el mismo instante en el que decidís comprarlos. Son exquisitos y baratos. También el clásico Milho verde (choclo con manteca). Creps (dulces y salados). Sucos tropicais (jugos tropicales a base de frutas implantadas del norte de Brasil). Agüitas de coco (que no saben a nada). Caipirinhas y demás bebidas a base de cachaça.

La cerveza de mayor circulación es Skol y en la mayoría de bares y restaurantes ofrecen cerveza artesanal (especialmente en Lagoa da Conceiçao) Es importante saber que en Florianópolis el consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública no está penado y al menos nosotros no hemos sido testigos de peleas callejeras ni nada que pueda hacerle parecer un destino incivilizado. Hay plena libertad y seguridad al respecto.


*Entre las frutas más exóticas que encontramos en los supermercados está el abacaxi (ananá), mango, coco, carambola y pitahaya roja. El resto son frutas que podés encontrar en cualquier super de nuestro país y a precios no muy módicos. En algunos mercados clásicos podés encontrar más variedad, pero acordate que no estás en el norte de Brasil.


Recomendación gastronómica

Si estás en el centro, no podés dejar de visitar el Mercado Público. Valorado como Patrimonio histórico y arquitectónico de la ciudad, el mercado fue el primer centro de comercialización de frutos de mar y carnes de la Isla. Pasó de tener instalaciones muy precarias y antihigiénicas a convertirse en uno de los edificios más inteligentes de la época con redes de fontanería y cámaras frigoríficas que les permitiera a los pescadores no tener que desechar el pescado de no haber sido vendido durante la mañana (todo un acontecimiento) Actualmente cuenta con más de 140 boxes dedicados a la comida tradicional brasileña con especial énfasis en la gastronomía azoriana. También podés encontrar boxes exclusivos de café, artesanías, frutas, cervecerías, entre otros.


Dinero


La moneda oficial es el real y en 2018 la conversión era equivalente a USD 0.20

Algunos concluyen que Brasil no es un país barato para un argentino, y en realidad casi ningún país es barato para un argentino. La estrepitosa devaluación del peso (2018) supone que cruzar cualquier frontera con fines turísticos implique un esfuerzo económico. Sin embargo, el sur de Brasil sigue siendo rentable, sobre todo si se lo compara con países como Chile y Uruguay.

Si sos de Argentina, lo más conveniente es llevar dólares y cambiarlos por reales directamente en Brasil. Aunque las casas de cambio aceptan pesos argentinos sin problema, el tipo de cambio es mucho menos favorable.

Prevé comprar algunos reales en Argentina antes de cruzar la frontera por cualquier emergencia. Si viajás en auto vas a necesitar efectivo para los peajes.


Papeleo


Si sos de Argentina, podés ingresar a Brasil sólo con tu DNI en vigencia. Para países que no formen parte del Mercosur se exigirá pasaporte. Chequeá la fecha de caducidad de tu documento porque si está vencido no podrás cruzar la frontera.

No se exigen vacunas para visitar Florianópolis aunque si después tenés pensado salir del litoral no dudes en llevar certificado de Fiebre Amarilla.

Si vas en auto: licencia de conducir, RTO, cédula verde o azul, licencia de conducir y seguro. Más todas las condiciones que se exigen para viajar en ruta (incluyendo matafuegos no vencidos)

Si vas con niños: en caso de que falte alguno de los padres, la autorización legal del padre que no viaje o de ambos si no viaja con ninguno de ellos.


Otros consejos


Si no sos amante de andar con dinero encima, en Florianópolis tenés la posibilidad de manejarte con débito o crédito. Creéme, podés tarjetear hasta los llaveros que venden en la playa.


A nosotros nos resultó imposible extraer dinero de los cajeros automáticos, incluso de aquellos habilitados para bancos extranjeros. Al llegar a Argentina supimos que había que preautorizar las tarjetas antes de viajar. Por lo menos así lo exigen algunos bancos emisores. Asesórate con tu banco antes de viajar (ya sé, ahora a mi también me parece re obvio)


Si sos estudiante y tenés ISIC, en Florianópolis no te sirve para nada. Lo siento.


Llevar repelente a como dé lugar: No solo porque Brasil de por sí es un criadero de mosquitos y estos pueden resultar bastante molestos sino también por el riesgo de contraer dengue, el sika y chicunguya que se pusieron de moda en los últimos años.


Todo lo que sea artículo de limpieza y perfumería es carísimo en Floriánopolis. Si te olvidás algo, que no sea el protector solar.


El sistema de salud en Florianópolis es gratuito. El centro de salud más importante del interior de la Isla está en Canasvieiras. Si tu estado de salud es más delicado te derivarán al Hospital General que se ubica en el Centro. La atención es excelente y vale la pena reconocer el trato de todo el personal. Así y todo no hay nada mejor que viajar asegurado.




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